Introducción la muestra Obscurité habitée / Oscuridad Habitada / Inhabited Obscurity
Espacio México - desde el 18 febrero hasta el 9 abril 2010
Introducción la muestra Obscurité habitée / Oscuridad Habitada / Inhabited Obscurity
Espacio México - desde el 18 febrero hasta el 9 abril 2010
En el año de 1979, en México, Marco Antonio Cruz inicia su trabajo de investigación sobre los ciegos.
Esta fue su primera imagen, punto de partida. Cruz inició su trabajo tomando fotografías en Puebla, su ciudad natal. Tres músicos de la calle, ciegos, tocaban música sentados de espaldas a una pintura realizada sobre la cortina metálica de un comercio cerrado. La pintura muestra tres jóvenes bailando. Música y baile, los ciegos con la cabeza inclinada hacia su mandolina, concentrados en su arte con la oreja pegada a sus instrumentos. Una imagen aparentemente simple que describe la complejidad del trabajo de Marco Antonio Cruz.
Marco Antonio Cruz tiene un largo camino recorrido en este tipo de tomas fotográficas que forman parte de su trabajo como fotoperiodista, entre otras: una serie de fotos sobre la ciudad de México, de la inmensa torre Latinoamericana que indica la hora a la ciudad entera y que fue construida sobre 361 pilotes, del terremoto del 19 de septiembre de 1985, del bar La Hija de los Apaches donde se sirvió el pulque hasta 1998, de su controvertido reportaje Contra la Pared sobre arrestos policiacos; o de la recreación de la Pasión de Cristo del viernes santo.
Ya sea en la ciudad de México u otros lugares del país, en China, Nicaragua o Canadá, explorar el mundo de este fotógrafo significa aceptar salir de nuestra zona de confort. Este ojo experto sabe escrutar con fuerza y elegancia, explorar con justicia y compasión, hacer ver humanamente situaciones que atraen nuestro interés y provocar cuestionamientos sobre lo esencial: ¿Cómo pueden ser así las cosas?
Cruz es un verdadero fotógrafo, uno de esos que saben ver, ve y hace ver.
Él sabe hacer ver y ve. Al final es el observador. De 1979 a 2003, ha explorado el mundo de los ciegos, adentrándose en su vida cotidiana. Vemos así, en estos muros, algunas de sus fotos, muestra de su trabajo. Pero no todo se detiene aquí y corresponde a cada uno averiguar e ir más allá.
En su sitio web, Cruz nos transporta a la Escuela Nacional para los ciegos, a la sala de evaluación de optometría e incluso al área de cirugía. Nos muestra incluso la extracción de nódulos de la oncocircosis (o ceguera de los ríos), segunda causa mundial de ceguera infecciosa.
Y nos hace ver. Va más allá del documental propio de la fotografía. Sí, la razón de ser del cliché fotográfico es ser testigo de los acontecimientos – He tomado una foto de un evento, por lo tanto ese evento ha ocurrido-. Sí, Cruz crea un testimonio real y fuerte. Lo demuestra y muestra aún más. Él podría hacer suya la frase de Claude Bettinger que podemos leer sobre la escultura en vidrio de la Place des Arts de Montréal: El artista es aquel que es capaz de hacer ver el otro lado de las cosas.

foto : François-Régis Fournier
A través de esta colección de fotos sobre el mundo de los ciegos, Cruz nos hace dar un paso hacia lo desconocido. Dejémonos llevar por las palabras de Alfonso Morales Carrillo que escribió sobre esta serie de fotografías:
[…] las imágenes nos devuelven la proyección de nuestros miedos ancestrales: la posibilidad de que fuéramos nosotros o nuestros hijos quienes estuvieran bajo el manto de esa oscuridad que suponemos amenazante. En tercera lectura, libres de esos temores y reflejos, colocados en el revés de este intercambio de miradas, pareciera, que somos nosotros los sujetos a observación y las imágenes quienes nos auscultan. En este posible desdoblamiento, no tiene caso hurgar en la materia capturada dentro de los límites del encuadre, ni rebuscar en el suelo de su minúsculo trozo de realidad. La imagen ya está en otra parte, se ha escurrido por la rendija de los ojos ciegos, es una anticipación o un recuerdo, una inalcanzable sucesión de sonidos, olores y texturas, donde los videntes que la buscamos somos un dato más, una vibración de las tantas que flotan en el aire. Ya para entonces la foto es el mundo que queda más allá de esa alberca donde un niño aprende a vérselas por sí solo. Incipiente, temeroso, esperanzado navegante.
Alfonso Morales Carrillo La obscuridad habitada
Concursante del Grange Prize 2009, concurso internacional de fotografía organizado anualmente por la Art Gallery de Ontario y Aeroplan, Cruz fue invitado a participar con otros tres fotógrafos profesionales, un mexicano, Federico Gama y dos canadienses: Lynne Cohen y Jin-me Yoon, sus obras fueron sometidas a votación del público vía internet.
He aquí el comentario del Comité de Selección respecto de los resultados de la votación que determinaron que Marco Antonio Cruz era el ganador de la edición 2009.
Marco Antonio Cruz se ha ganado un destacado lugar en el ámbito del fotoperiodismo mexicano. Actual editor de imagen Proceso, la principal revista independiente que se publica en México, fotógrafo conocedor de las urgencias de la prensa diaria pero también autor de proyectos a largo plazo, Cruz entiende a la fotografía documental como el ejercicio de un punto de vista ética y políticamente comprometido, y sin embargo aspira a la claridad estética. Testigo de rutinas, aconteceres y olvidos en un país marcado por la injusticia social, Cruz ha conformado una memoria visual que revela la complejidad actual en México y al mismo tiempo expande las fronteras de nuestro entendimiento de la dignidad humana.
Elegir a Marco Antonio Cruz como ganador de The Grange Prize es confirmar y apoyar un punto de vista que se ha negado a ser parte de la superficialidad y la indiferencia, y quiere seguir siendo vínculo entre nosotros y otros.
Julio Scherer García quien comenta sobre el trabajo del fotógrafo, escribió: Los ciegos sienten la luz, la huelen, la escuchan. Videntes en la oscuridad, una flama esclarece su noche.
Permitamos que estas imágenes llenen de luz nuestros días.
François-Régis Fournier
Curador.
2010-01-29
